
La factura eléctrica de una empresa es uno de los documentos más difíciles de interpretar que recibe: varios términos, seis periodos horarios, peajes, cargos, impuestos… Y justamente por eso es donde más dinero se escapa sin que nadie lo note. Esta guía desglosa la factura concepto a concepto para que sepas exactamente qué estás pagando y dónde mirar para ahorrar.
| Concepto | Qué es | ¿Hay ahorro? |
|---|---|---|
| Término de potencia | Pagas la potencia contratada por periodo, la uses o no | Sí — la palanca nº1 (25-40% de la factura) |
| Término de energía | Los kWh consumidos, por periodo P1–P6 | Sí — desplazando consumo a periodos baratos |
| Peajes y cargos | Parte regulada de redes y sistema | No — los fija la Administración |
| Energía reactiva | Recargo si no corriges el factor de potencia | Sí — evitable con condensadores |
| Impuestos y alquiler de equipo | Impuesto eléctrico, IVA, contador | No — fijos |
1. El encabezado: titular, CUPS y tarifa de acceso
Antes de los números, comprueba los datos de identificación:
- Titular y CIF: que coincidan con la empresa.
- CUPS: el código único del punto de suministro (empieza por «ES»). Identifica tu contador; es el «DNI» de tu suministro.
- Tarifa de acceso: 3.0TD o 6.1TD–6.4TD. Determina toda la estructura de la factura. Si no sabes qué implica la tuya, lo explicamos en la guía de tarifas de acceso.
- Periodo de facturación: las fechas que cubre y si la lectura es real o estimada.
2. El término de potencia
Es lo que pagas por la potencia que tienes contratada, la uses o no. En tarifas 3.0TD y 6.X TD se contrata una potencia distinta para cada uno de los seis periodos (P1–P6). En la factura verás, por periodo:
- Potencia contratada (kW).
- Potencia máxima demandada / maxímetro (kW): lo que realmente has usado como pico.
- Excesos de potencia: penalización si superas la contratada.
El término de potencia puede ser el 25-40% de la factura, así que aquí está una de las mayores palancas de ahorro: si tu potencia contratada es muy superior a la demandada, pagas de más. Lo detallamos en cómo reducir la factura de tu empresa.
3. El término de energía
Es lo que pagas por los kWh realmente consumidos, también desglosado por periodos P1–P6 (P1 el más caro, P6 el más barato). Comprueba dos cosas: que el precio por kWh de cada periodo coincide con tu contrato, y el reparto de tu consumo entre periodos: si gran parte cae en los periodos más altos de cada factura (en cada factura solo aparecen 3 periodos distintos), desplazar consumo a periodos más bajos reduce esta partida.
4. Peajes, cargos e impuesto eléctrico
- Peajes de acceso: la parte regulada que paga el uso de las redes de transporte y distribución.
- Cargos: financian costes del sistema (renovables, etc.).
- Impuesto especial sobre la electricidad: un porcentaje sobre la suma de potencia + energía.
Estos conceptos los fija la Administración, son iguales en todas las comercializadoras y no se negocian; pero conviene saber que están y cuánto pesan. Cuidado: algunas comercializadoras pueden añadir márgenes y cobrar por encima del precio regulado, sobre todo en la parte de potencia.
5. La energía reactiva
Si tu empresa tiene motores, transformadores, iluminación inductiva o cargadores de baterías, puede aparecer un recargo por energía reactiva. No produce trabajo útil pero satura la red, y se penaliza cuando supera ciertos límites. Suele ser un coste evitable con una batería de condensadores bien dimensionada. Lo explicamos en el artículo sobre energía reactiva.
6. Otros conceptos: alquiler de equipos e IVA
- Alquiler del equipo de medida (contador): un importe pequeño pero recurrente.
- IVA: se aplica sobre el total (21% general).
7. La lectura: real vs. estimada
Busca si la factura indica lectura real o estimada. Con una estimación incorrecta te facturan de más un mes y regularizan después, o al revés. Si ves muchas estimadas seguidas, conviene aportar lecturas reales o revisar el contador. Aquí la monitorización energética juega un papel importante para evitar que esto ocurra.
Dónde se esconde el ahorro
Leer la factura no es un fin en sí mismo: es el mapa para encontrar dinero. Los puntos calientes son la potencia mal ajustada, el consumo concentrado en periodos caros, la reactiva penalizada y los errores o estimaciones. Conviene revisar cada factura, como contamos en la importancia de revisar la factura de la luz.
La forma de tener todo esto bajo control sin dedicarle horas cada mes es la monitorización energética: cruzar lo facturado con tu consumo real por periodo, detectar desviaciones al momento y convertir la factura en decisiones.
En resumen
Una factura eléctrica empresarial bien leída revela exactamente dónde estás pagando de más: en la potencia contratada, en el reparto horario del consumo, en la reactiva o en errores de facturación. Saber interpretar cada concepto es el primer paso; monitorizarlo de forma continua es el que de verdad ahorra.
Y si prefieres delegar la gestión energética completa, podemos ser tu consultor energético para tu empresa.
¿Quieres que revisemos tu factura contigo? Te señalamos concepto a concepto dónde está tu margen de ahorro. Escríbenos a hola@faroasesoria.com o desde nuestra página de contacto.